
Pero hoy no estoy aquí para hablar de los nuestros, sino escribo estas lineas para el quizás no tan recordado Hernan Rodolfo Barrales Rivera, un joven de 24 años, comerciante ambulante y padre de un hijo. Muerto, por las manos ensangrentadas de Carabineros de Chile en plena época de dictadura.
Santiago, septiembre de 1984.
Hernán Barrales tenía 24 años de edad y era padre de un hijo. Trabajaba como comerciante ambulante.
El 4 de septiembre de 1984, día de la Décima Jornada de Protesta Nacional, fue alcanzado por una bala disparada por carabineros, falleciendo poco después.
Hernán Rodolfo BARRALES RIVERA, de 24 años de edad, se desempeñaba en el Programa Ocupacional para Jefes de Hogar (POJH).
En la mañana del día 4 se encontraba junto a restos de elementos que impedían el tránsito en calle 30 de octubre con Avenida La Feria (Santiago), cuando fue impactado por una bala en la espalda.
Falleció a causa de un traumatismo torácico por bala. Múltiples testimonios llevan a la convicción que los disparos fueron efectuados por carabineros desde cierta distancia.
El Tribunal ordinario se declaró incompetente -siendo competente la Justicia Militar- indicando que: "en el delito antes referido le ha cabido participación de autores a funcionarios de Carabineros de Chile en actos de servicio sin que se haya logrado precisar la individualización de los mismos".
Por los antecedentes expuestos, la Comisión se ha formado la convicción que Hernán Rodolfo Barrales fue víctima de una violación a sus derechos humanos cometida por agentes del Estado que se excedieron en el uso de la fuerza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario